Una tarde muy caliente.

Estaba un poco molesto, mi vecino estaba haciendo una remodelación a su casa, trataba de tomar una siesta, pero el ruido de los martillos y las voces de los obreros no me lo permitieron, me levanté furioso de la cama, el calor era insoportable, estaba muy sensible por la falta de sexo y decidí tomar una ducha, a veces eso me calma, una ducha y un buen pajazo.

El agua fría me quitó el calor del clima, pero mi calentura estaba a mil. Cuando mi cuerpo estaba untado de jabón, ya a punto de quitármelo con el agua, mi vista salió por la pequeña ventana del baño, en el segundo piso de la casa de mi vecino, me he pillado a uno de los obreros mirándome, yo hice como si no estuviera viendo, empecé a acariciarme mas el cuerpo con el agua y el jabón, casi de forma sensual,  por el rabito del ojo podía verle y también escuchar como martillaba la pared con fuerza y como de reojo miraba hacia mi, sobaba mi verga y mi culo con la certeza que me estaba viendo, sin miedo giré rápido,  lo saludé y apartó su rostro,  le hice seña con el pulgar para hacerle saber que todo estaba bien, yo estaba asustado, pensé que tal vez por mi calentura me lo hubiese imaginado o que tal vez el hombre quería pero se había asustado, lo perdí de vista, pero luego apareció  y  sonrió, me hizo una seña con la cabeza y pude leer sus labios y me dijo que siguiera.

Me empecé a masturbar y me hizo señas que me volteara, jugué con mis nalgas usé la espuma del jabón como lubricante, me abría y me metía el dedo en el culo. El hombre de piel trigueña oscurecida por el sol, de brazos fuertes y piernas gruesas sacó su pene, un pene grueso y de cabeza rosada que con solo verlo me provocaba saltar hacia el para chuparlo. Al mismo tiempo levantó  su camisilla de esqueleto hasta la mitad de su cuerpo que dejó ver un abdomen plano y lampiño , no me importaban sus manos y su ropa sucia, eso me excitó mas, no podía creer tal locura, el hombre empezó a masturbarse y yo también, al tiempo que le daba la espalda para meter mi dedo en el culo nuevamente, eso me pedía, me sienta su esclavo sexual, lubricaba su verga con saliva, mientras yo seguía brindándole placer sexual metiéndome los dedos en el culo, estaba tan excitado que mi verga reventó en fuertes chorros de leche, no pude aguantar, le hice seña mostrando le mi mano untada de leche, el también hizo una seña con la mano indicado y moviendo  los labios como diciendo que también se iba a llegar, se masturbaba fuerte y rápido, los músculos de sus brazos y sus hombros se resaltaban con el sudor en su cuerpo,  tres fuertes chorros de leche salieron disparados de su verga, el abrió su boca y arrugó su cara en señal de placer, dejó caer su leche en el rustico piso de la construcción, yo la quería en mi boca o en mi culo, sentí que había sido un desperdicio, se limpió con la toalla con que se secaba el sudor, le hice seña con el pulgar mientras sonreía y el lo hizo también, metió su verga dentro de su sucio pantalón y siguió trabajando y yo salí del baño.

Deseaba a ese obrero dentro de mi ducha, dentro de mi follándome con todas sus fuerzas  en contra de la pared, fue un pajazo que nunca me imaginé, no tuvimos en cuenta de que alguien nos pudiera ver, la calentura pudo mas. Hablaré con el, por que esto no se quedará así, esto será mas que un pajazo.

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Marcus.

Aquella noche de regreso a casa después de salir de cine, decidí caminar para pensar un rato, me sentía más solo que siempre, después de ver a las demás personas con sus amigos y parejas me sentía algo así como una especie diferente, de hecho soy alguien diferente, nací con un defecto en mi rosto, una gran mancha roja acompañada de una protuberancia que abarca la parte izquierda de mi cara, a mí no me molesta, pero al resto de la gente si, ha sido la causante de burlas y bullying en la escuela y como si fuera poco, me gustan los otros chicos, creo que mi vida, peor no puede ser.

Era una noche fría acompañada de una gélida brisa y parecía ser más oscuras que otras noches,  ajusté la capucha de mi chaqueta negra deportiva para que la brisa no la retirara, al llegar a una parte solitaria lejos del tumulto de la gente de la plaza, dos hombres se interponen en mi camino, me dijo el más grandullón: bien chico danos los que llevas encima, mi corazón estaba a punto de explotar, rápidamente saque mi billetera, mi teléfono celular y se los entregué.

— ¡Danos tu chaqueta también!—gritaron aquellos monstruos.

— ¡No por favor la chaqueta no!—Dije para que no vieran mi rostro.

Sacaron sus navajas y el más grande me sujetó de una de las mangas bruscamente, retirando la capucha de mi rostro tirando me al suelo.

—Que tenemos aquí, es un fenómeno, pareces un monstruo chico. —Dijo el ladrón.

— ¿Monstruo yo? ¿Quién de los dos esta engendrado más miedo ? ¿Tú a mí que estás haciéndome daño por robarme o yo que no tengo la culpa de haber nacido así?—Dije molesto a aquel patán.

— ¡Cállate!—Dijo golpeándome en el rostro.

Creo que voy a morir, siempre he pensado que moriré joven, y esta era una de las maneras como lo imaginé, me gusta siempre caminar por lugares solitarios para alejarme de la gente y sabía que alguna vez podría ser víctima de un asalto, porque de una violación lo dudo mucho, aunque eso me hubiera gustado.

El hombre perdió el control por lo que le dije y empezó a patear mis costillas, que lastima no morir dignamente como todo un monstruo, a veces me imaginaba muriendo al estilo Frankestein, yo huyendo a un establo de una muchedunmbre armada con palos, azadones, palas y antorchas detrás de mí, diciendo matemos al ¡monstruo!, al ¡engendro!, pero no, estoy a punto de morir en manos de un par de vulgares e ignorantes ladrones.

El otro ladrón solo revisaba mi móvil y contaba mi dinero y se reía, de un momento a otro dejé de escuchar su maldita risa burlona, el móvil y la billetera estaban el suelo junto a los billetes que volaban con la brisa, como si hubiera desaparecido, lo pude ver a través de los dedos mientras me protegía la cara de los golpes.

Deje de sentir las patadas y escuche un estrépito, cuando quite las manos de mi cara los ladrones no estaban, solo podía ver mi móvil y mi billetera en el suelo, me levante adolorido, enmarañado asustado y con mi boca ensangrentada un poco confuso y de la nada apareció el, un joven de mi edad, 22 años de 1.80, de cabellos negros como la noche, sus labios eran intensamente rojos, de nariz fileña, ojos café intensos y de piel blanca, tan blanca que parecía brillar con las tenues luces de la calle.

— ¿Estas bien? —preguntó el chico.

—Creo que sí, gracias. —dije un poco reacio.

El chico, me da su mano para ayudarme a levantar del sucio piso, mientras me levanto se dirige por mis cosas.

—Toma, deberías tener más cuidado, este sector está lleno de ladrones oportunistas. —Dijo

—Sí, fui un poco tonto, nunca había tomado este camino. —Dije mientras revisaba mi billetera.

Lo mire a los ojos, mientras que estaba frente a mí con sus manos dentro los bolsillos de su chaqueta también negra, tenía un esbozo de sonrisa y la brisa jugaba con su pelo negro liso brillante que caía en su frente.

— ¿Dónde están esos malditos? ¿Qué has hecho con ellos?—Dije mientras los buscaba con la mirada.

—Están desmayados en aquel bote gigante de basura. —Dice el chico mientras sonríe cruzado de brazos señalando el bote con su pulgar hacia sus espaldas.

¿Cómo hiciste eso?

—No fue fácil, luche un poco con ellos, mientras yacías en el piso. —

Un poco incrédulo accedí a su explicación, era muy raro de hecho los billetes que vi volar estaban dentro de la billetera,  de repente me di cuenta que mi capucha no estaba puesta, me puse nervioso y rápidamente la subí.

—No te preocupes, no creo que seas un monstruo, tranquilízate. —Dijo con dulce voz.

Sentí por primera vez en mi puta y patética vida que alguien miraba más allá de mi cicatriz,  era un sentimiento extraño y acaparador que se esparció en mi sangre,  fue tan fuerte que llego a turbar mi juicio dejándome mudo por un instante.

—Gracias, casi nunca alguien se siente cómodo con mi apariencia. —Dije tratando de disimular mi emoción.

Guardamos silencio un momento y salimos de esa calle, y caminamos a un parque cercano, sentándonos en una de las bancas; al sentarse sus fuertes piernas se ciñeron en sus jeans quedando mi pierna derecha pegada a la suya.

— ¿Cuál es tu nombre?—pregunte.

—Marcus. —Respondió.

—Es un placer Marcus, soy Eduardo,  gracias otra vez por salvarme. —Mientras arrugué el ceño, por el dolor de mis costillas.

—No tienes por qué incomodarte por tu apariencia conmigo, todos podemos a llegar a ser el más terrible de los monstruos, no se es un monstruo por la apariencia, se es por los actos que cometemos en el transcurrir de nuestras vidas y sé que lo sabes, me gustó mucho cuando se lo dijiste con tanta vehemencia a ese hombre, fuiste muy valiente. —Dijo Marcus mientras miraba a lo lejos.

—Sí, la verdad no le tengo miedo a la muerte, pues creo que yo nací muerto, debo suponer que eso me convierte en alguien valiente. —

—No digas eso Eduardo, ¿lo dices por tu  defecto de nacimiento?, eso te hace especial, no un muerto viviente, tú no tienes ni idea de lo que es ser un muerto viviente.

— Oh si, que la tengo, el vivir así, como soy, el sentir que  todo el mundo se aleja, te teme y lo más triste es saber que es por tu apariencia, sin saber que no le haría daño ni a una mosca, eso te va matando poco a poco, tú lo dices por que mírate, eres bello, de seguro nunca has tenido que huir despavorido de tus compañeritos de clases para que no te hagan daño por el susto que les causas…

¡Cállate! —Dijo Marcus, poniéndose de pie con sus manos empuñadas, fué un grito seco que me dejó callado al instante, yo y mi mala costumbre de hablar como un loco, debió ser eso, dije en mis adentros.

—Disculpa, es que como pocas veces hablo con otras personas, hablo sin parar. —Dije un poco apenado.

—No Eduardo, no es eso, solo que removiste algunos recuerdos que me hacen mal.

—Marcos, sabes algo, no me iré por las ramas, en tu alma hay tanto dolor como en la mía, aunque, la mía no se podría comparar con la tuya, tu aun tienes el alma pura, sin muertes ni daños que lamentar y de cierta forma puedes sentir lo que se siente ser diferente, ser rechazado, sentir lo duro que es que te vean como un monstruo y por eso te elegí, necesito de tu ayuda.

— ¿Almas, muertes, daños? ¿De qué hablas? Marcus.

—Eduardo, te he estado siguiendo desde hace tiempo, te gusta ir por lugares peligrosos, como buscando tu muerte, te pido disculpas por no socorrerte esta vez a tiempo pero es que estaba débil.

—Marcus, sé que no te estas yendo por las ramas, pero no te estoy entendiendo nada.

—Tengo hambre, hace días no me alimento, pero es parte del proceso, tenía que estar como en una especie de ayuno para que pueda hacer efecto. —Dijo Marcus sentándose nuevamente en la banca.

—A ver Marcus, si tienes hambre podríamos a comer algo, aquí tengo dinero de las pinturas que vendí….

—Tus pinturas, plasman tanta  belleza en ellas, dibujas rostros perfectos, paisajes de ensueño, a veces me gustaría vivir en uno de ellos. —Dijo interrumpiéndome otra vez.

—Bueno pero ¿cómo es que sabes tanto de mí? Explícate —Dije de manera imperativa.

—Dije que no me iba a ir por las ramas, e hice todo lo contrario, discúlpame Eduardo, lo que te iba a decir es que soy un vampiro.

Qué bien, nazco deforme, gay y ahora me topo con un vampiro, si anteriormente dije que mi vida no podía ser peor, creo que subestimé la situación.

— ¿Estas de broma verdad? O espera un momento, en estos instantes debo estar en la camilla de alguna clínica inconsciente y moribundo por las heridas que recibí por ese par de  rufianes, está bien continua, no voy a forzar las cosas a la final esto es más interesante que la realidad. —Dije con una expresión un poco cómica y cruzando mis brazos sobre mi cabeza, con las piernas estiradas en la banca.

—Eduardo, te necesito, necesito de tu ayuda. —Dijo mientras se levantaba quedando de pie, en frente mío y mirándome a los ojos; se veía terriblemente sexy.

—Está bien, por lo menos déjame asimilarlo. —Dije un poco sorprendido y serio. —No sé, que preguntar, no sé por dónde empezar.

—Empezare yo, Eduardo, soy un vampiro joven, solo tengo 80 años, el que me convirtió a muerto y he quedado solo por el mundo sin ninguna guía, y en esos pocos años he viajado por el mundo, conociendo a otros vampiros, sus costumbres, sus debilidades, sus fortalezas, todo, incluso también si esto tiene reversa de alguna forma, viaje muy lejos hasta los bosques de Rumanía y encontré a una bruja que me dio un ritual para lograrlo.

—Está bien te escucho. —Dije

—Necesito alimentarme de ti, pero voluntariamente, eres una persona de buen corazón y de alma pura aunque a veces pienses lo contrario, además eres virgen y eso para los vampiros hace que nuestro cuerpo se nutra por más días de lo normal, haciéndonos más fuertes y nos ayuda a controlar nuestra agresividad, te he seguido desde hace mucho, pero estaba confundido contigo, actuabas como si quisieses morir y no sabía si atacarte y tomarme toda tu sangre o hacer este trato contigo, pero cuando vi tu actitud frente a los ladrones supe que eras diferente a las demás personas y opte por hacer el trato y supe que había valido la pena tener un poco de paciencia contigo.

— ¿De qué trato hablas?—pregunté.

—Bueno, si me alimento de ti, bajo tu consentimiento, quedaremos ligados hasta el fin de tus días o los míos y quedaras con vida, y de esa forma he hecho una parte del ritual, si lo hago a la fuerza, el miedo que corre por tu sangre me hará perder el control, haciendo que tome toda tu sangre y durante un año no necesitaré alimentarme, tendré mucha fuerza, entraré en gran éxtasis y mi apetito sexual será más voraz que mi hambre y obviamente morirás, esta última opción es la que escogen casi todos los vampiros errantes, que nos les importa nada, pero es un desperdicio porque al follar tantas veces se van debilitando y se tienen que volver a alimentar.

— ¿Y si te alimentas de mi igual te darán ganas de follar y entraras en éxtasis? ¿Que eso de éxtasis?—pregunté.

—Sí, pero será controlable, es algo así como lo que sientes al comer tu comida favorita combinado con un orgasmo pero sin tener sexo.

—Bueno lo de la comida, lo entiendo pero lo del orgasmo no sé, recuerda soy virgen.

—Lo siento, bueno es un estado en el que quedamos un poco vulnerables debido a que quedamos en un estado sublime, la sangre no solo nos alimenta también nos llena de ciertos placeres. —Dijo mientras me miraba con sus ojos cafés oscuros rodeados de pestañas largas y rizadas, su boca roja, hacía que mi cuerpo se llenara de fuego, con solo imaginar su cuerpo atlético, follando y lleno de sangre, me éxito, es una locura pero me excitó.

— ¿Qué piensas? —pregunta Marcus.

—Pues estoy pensando seriamente, qué decisión tomar, a la final tendrás que morderme y alimentarte de cualquier forma, si muero la tristeza de todos mis días se acaba aquí, si vivo seguiré triste pero con un amigo o que se yo hasta el fin de mis días, pero con la posibilidad de adentrarme en un mundo distinto al que conocía, creo que mejor accedo de manera pacífica, de cualquier forma podría morir, y que más da, pero escojo la primera opción, que en resumidas cuentas es la más acertada vives tú, vivo yo, nadie muere.—Dije firme y claramente.

—Hay algo que no te he dicho, Eduardo.

— ¿Qué es?

—Pueda que en el éxtasis provocado por el sabor de  sangre, tal vez pierda el control, si tu sangre es muy deliciosa mostrare mi rostro tal cual como soy, podría desde follarte a hacerte algunas heridas.

—Nunca había visto un vampiro y menos un vampiro tan educado, estoy tan nervioso que hubiera preferido que me hubieras atacado y después follado así no más, para que de esa forma poder haber muerto tranquilo pensando que fui atacado y violado por un animal salvaje.

—Por favor Eduardo, no seas tan sarcástico, si lo estoy haciendo de esta forma es porque, en todo este tiempo que te he observado aunque no lo creas, te estimo, ver como tratas a esos animales de la calle, ver como pintas con tanta pasión y que tomas parte de tu dinero para darles de comer, dándoles tu cariño, y que anónimamente donas también al orfanato donde te cuidaron donde viviste tantas vicisitudes y a pesar de ello lo haces, mientras que yo solo siento hambre por sangre, tú tienes hambre de amor en un mundo que está lleno de él, al cual no puedes acceder porque te ven como un monstruo, y el verdadero monstruo en este cuento soy yo, un monstruo que ya no lo quiere ser, que se quiere detener y al cual tu puedes ayudar, definitivamente la vida o la muerte no discrimina, nos encontramos envueltos en sus absurdas leyes sin sentido, estemos muertos o vivos, Eduardo, yo puedo quitar esa cicatriz, puedo hacer que luzcas normal, pero una vez que lo hagas no habrá marcha atrás, y no sé qué consecuencias traerá, igual me pasara a mí no sé qué ocurrirá al transformarme en humano otra vez.

Nunca en la vida había visto a alguien tan preocupado por mi bienestar, Marcus me daba su espalda, mientras con su brazo sostenía una de las viejas ramas de un árbol, su espalda ancha, su cintura pequeña, me hacía sentir excitado, esto  era mi decisión, era una situación muy rara, si esta era la manera que atacaba un vampiro, pues estoy frito, he caído, mi vida no es que tenga muchas opciones, tal vez viva hasta viejo podría llegar a tener dinero y hacerme muchas cirugías, pero no quedaría normal y tendría que pagarle a jovencitos para que me follen y tal vez nunca encuentre el amor, no sé qué se siente el encontrar al amor de tu vida pero creo que esa noche lo tenía al frente, es difícil de explicar, por mi mente pasaban muchas cosas, entre ellas la muerte, pero aun así estaba dispuesto a arriesgarlo todo.

—Tranquilo Marcus, y perdóname, aliméntate, igual te lo debo, solo trata de no hacerme daño, sobre todo con mi rostro. —Dije sonriendo.

—Gracias, vayamos a mi casa, tratare en lo posible de no hacerte daño. —Dijo dulcemente y muy agradecido.

Llegamos a su casa, era una casa antigua en un barrio de antaño de la ciudad, era la casa de sus abuelos, una casa grande y bonita, pero un poco abandonada por los años.

—Tienes hambre o sed. —Preguntó Marcus.

—Un poco de sed. —Mi garganta estaba reseca del miedo y de la ansiedad.

— ¿Quieres vino o un poco de agua?

—Tráeme las dos cosas, si no es mucha molestia. —Dije mientras acomodaba mi capucha como es costumbre.

Necesitaba agua para la sed y vino para mis nervios, estoy a punto de ser mordido, golpeado o follado por un vampiro, ¿Pero que es todo esto, en que mierda me he metido?, creo que ya no hay vuelta de hoja, esto fue lo que decidí y ya está, solo espero que alguien pueda cuidar de los perritos y gatos que con tanto cariño he cuidado, debí pedir que me llevara a despedirme antes de ellos, tal vez pueda morir o convertirme en un vampiro y matarlos a todos, Dios que horror que cosas digo.

Marcus, viene de regreso, su musculatura se hace notar, trae puesta una camilla negra, ceñida al cuerpo, no sé qué me tiene mas excitado, si la idea de que voy a morir o la manera en que se mueve su cintura y de lo que hay en esos jeans gris oscuros.

—Aquí tienes. —vino tinto y un poco de agua.

—Gracias Marcus eres muy amable.

Luego de unos instantes le dije:

—Bueno, no sé qué hacer, creo que entre antes termines mejor, debes de tener hambre. —Le dije a Marcus, mientras me quitaba la chaqueta.

—Ven vayamos a la cama, como te dije esto podía ser intenso. —Dijo.

Nos acercamos a la cama, el dormitorio estaba iluminado con velas y ahí estábamos yo con mi camisa a cuadros azules, jeans y converse negros, y Marcus tomando mi brazo derecho, me miró a los ojos y dijo:

—Mírame a los ojos, te hipnotizare levemente para que las mordidas no te duelan.

Lo mire a los ojos, y dio su primera mordida en la parte de abajo mi brazo derecho cerca de la muñeca, no sentí dolor, solo un leve pinchazo, me quedé contemplando sus hermosos ojos cerrados y su nariz fileña pegada en mi brazo, arrugando su ceño de placer, chupaba mi sangre como si sus labios estuvieran besando la más dulce de las bocas, su mano fría acariciaba la mía haciendo que me excitara.

—Es tan dulce, tan sublime. —Lo decía con su respiración acelerada y llena de placer.

Luego levantó su rostro, su boca llena de mi sangre sus cejas estaba hacia abajo y sus ojos estaban pasando de un color castaño oscuro a uno más claro, luego se mordió los dedos y untó de sangre las heridas de mi brazo, haciendo que desaparecieran y siguió con el otro, pero esta vez lo hacía con más fuerza, me tomo de la cintura.

—Tu sangre es más dulce y deliciosa de lo que pensaba. —Me dijo muy excitado.

Curó las heridas de mi brazo y con su boca ensangrentada, me miro nuevamente, y lanzo su mordida a mi cuello, dejando al descubierto sus grandes y filosos colmillos, eso hizo que lo abrazara, mientras chupaba mi cuello quedo encima mío tendido en la cama, sintiendo su musculoso y tibio cuerpo, mi verga se puso dura y yo solo quería tocar cada centímetro de su cuerpo, perdimos el control, él se rasgó su camisilla y arranco mi camisa, con gran rapidez,  empezamos a besarnos, fue exquisito sentir como me acariciaban por primera vez el cuerpo, me beso intensamente, su cuerpo blanco y frío se iba calentando poco a poco al beber de mi sangre, ya desnudos nos entre lazados en un frenesí de sangre y besos, el besaba mis pechos y yo acariciaba el suyo y bajé hasta su verga blanca, grande, dura de cabeza roja como una fresa.

—Tu sangre me ha vuelto loco. —lo decía mientras gemía del placer y ya sus ojos apoderados de un rojo intenso, como si estuviera poseído por el mismo diablo.

Quede boca arriba encima de él, besando su boca, sus barba, sus pechos y empecé a chupar su pene, estaba ya caliente y eso lo hacia grujir del placer como a un animal salvaje, me volteo rápidamente dejando su pene en mi boca y la suya en mi culo lamiéndolo a gran velocidad haciéndome gritar del placer, me empecé a sentir un poco débil y me dió  de beber un poco de su sangre, fue como una droga me hizo sentir más excitado, más fuerte y vi en el espejo como mi defecto de nacimiento desaparecía por completo, me tiro boca arriba en la cama, chupó mi pene al tiempo que lo mordía para chupar sangre, luego a mis muslos, poso su cuerpo sobre el mío y llego el momento de la penetración sentí su verga gruesa romper mi culo, primero sentí un intenso de dolor que fue bajando poco a poco pero que me hacía gemir y llorar al tiempo.

—Está bien el dolor pasara y solo sentirás placer. —Me dijo con su cara sudada y el cabello húmedo.

Luego me dio un poco más de sangre de sus muñecas y empezó a penetrarme más y más y yo solo le pedía más, sentí que me estaba destrozando por dentro pero era lo que quería, el dolor se convertía en placer.

Luego me tomo y me cargó entre sus fuertes brazos y nos colocamos frente al espejo:

—Mírate eres hermoso y no dejes que nunca nadie te diga lo contrario, de hecho puedo hacer que seas quien tú quieras. —decía viéndonos al  espejo mientras me penetraba con fuerza.

De repente yo me convertía en el espejo en una hermosa mujer, el en otro hombre, yo en él, luego el en mí, y luego los dos en un par de monstruos.

E dijo—Ves que se siente el mismo placer, seamos quien seamos, ¿lo percataste?

—Oh si —Dije en un gemido.

Tirados sobre la cama, siguió penetrándome y masturbándome, me voy a venir le dije, a lo que él respondió que también, luego empecé a hacerlo por mí mismo, mientras que el seguía penetrándome con fuerza hasta que estallé de placer, el semen cayó sobre mi abdomen, luego él se vino dentro de mí en medio de fuertes gemidos y convulsiones.

Luego de semejante faena, trato de mover mi cuerpo, me siento débil y adolorido.

Aun desnudo, Marcus me ayuda a levantar, diciendo. —toma un poco de mi sangre, al eyacular se va todo el efecto, tienes que beber un poco más para evitar el dolor.

Hago lo que me dice y empiezo a sentirme mejor.

—Discúlpame, trate de controlarme lo más que pude. —Dijo Marcus un poco apenado.

—Tranquilo, tú me lo advertiste, lo importante es que no estoy muerto y tú sin hambre. —Dije tocando su rostro cincelado.

Marcus me da un dulce beso, con sus labios rojos en señal de agradecimiento.

Mirándome al espejo, veo mi nuevo rostro, corre por mis venas sangre de una criatura oscura y a la cual le he dado mi virginidad, no sé lo que he hecho pero después de hoy siento que he tomado un camino oscuro sin retorno.

En el ultimo asiento del autobús.

Soy de las personas que cuando me subo a un autobús, suelo ubicarme en la parte atrás, pero no tan atrás porque  en esa parte hacer calor,  ese día era domingo estaba nublado y casi siempre cuando los días están así me provoca tener sexo.

Ocurrió en un bus de la ruta de Caldas Recreo 54 Uninorte, me ubiqué como de costumbre en la parte de atrás, como no hacia tanto calor decidí sentarme en la última banca, el bus a las 9:00 A.M de un domingo por lo general no va tan lleno, a las tres paradas siguientes se subió un chico delgado, de cabello rubio y ojos cafés, traía puesto una pantaloneta azul rey, suéter blanco y tenis negros, inmediatamente le clave los ojos, me llamaron la atención sus brazos torneados y su cabello rubio, él se dio cuenta y sin mediar se sentó en el asiento que estaba el otro extremo donde yo estaba, se sentó con las piernas abiertas como normalmente un hombre lo hace, no puede evitar dejar de verle y apuntar mis ojos a su bulto, él se dio cuenta y no fue repelente al asunto, comenzó a tocárselo y lentamente su verga se hacía notable en la pantaloneta, la boca se me hizo agua yo solo miraba y después de unos minutos me dijo con la mirada que me acercara a él, puse mi mano en su verga se la sentí enorme y caliente,  le levanté el suéter y me encontré con un camino de vellos rubios, metí la  mano y lo empecé a masturbar, su verga era enorme y gruesa estaba babosa, el hombre ya venía excitado, nos dijimos nuestros nombres y de la arrechera que tenía le dije que quería culiar y el me respondió que también lo quería, el bus iba en dirección sur es decir pasaba por el centro de la ciudad donde había moteles y residencias donde podíamos ir y le dije que entonces nos bajáramos allí para ir a una y el no puso ninguna objeción.

Procedimos a hacer lo acordado, nos bajamos y fuimos a una residencia, era de las modestas, de esas que las camas son con un somier de cemento con el colchón arriba, pero eso era lo de menos lo que importaba era comerme esa enorme verga rodeaba de vellos dorados.

Entramos a la habitación y lo primero que hizo el chico fué besarme, su boca se sentía caliente y suave, me chupo la lengua con fuerza, pasaba sus manos por mi espalda y yo en las de él bajando a su trasero el cual no era grande pero si suave y firme, nos quitamos la ropa, su pene era grande no circundado, grueso de cabeza rosadita como sus labios, nos seguimos besando masturbandonos mutuamente, me puse de rodillas y metí su verga en mi boca, me la metí toda, sentía que me estaba ahogando, pero tenía que hacerlo, una verga así tenía que aprovecharla, el hombre solo sostenía mi cabeza y gemía mientras se la chupaba, me dijo que me levantara y me puso en cuatro sobre la cama, como la cama era alta solo se inclinó un poco para pasar la lengua por mi culo y morder mis nalgas, me hizo  agarrar las sabanas como una gata en celo, sentía como su lengua caliente acariciaba mi culo y mientras yo disfrutaba de la chupada de culo podía contemplar su abdomen flaco poblado de vellos rubios, después de un rato devorando mi culo con su boca, me pidió que se la chupara nuevamente pero antes me dio un beso con lengua y podía sentir el olor de mi culo en su boca, se la chupe y su verga era más grande y gruesa, se colocó el condón y me coloque en cuatro, de nuevo me pasó la lengua por el culo y me unto saliva con la ayuda de su mano, me la fue metiendo poco a poco, estaba asustado pensé que no me iba a caber o que me iba a hacer daño, pero no,  la estimulación previa con su boquita rosada hizo que dilatara lo suficiente, me la metió toda, sentí un poco de dolor pero soportable , a medida que la metía y sacaba empecé a sentir cada vez más placer, me dio suave y mientras lo hacía acariciaba y besaba mi espalda, luego cambiamos de posición nos colocamos de lado sobre la cama quedando el a mi espalda, me levanto la pierna  y me penetro, mi brazo derecho rodeaba su cuello, me besaba y chupaba la tetilla que quedaba al alcance de su boca y esta vez me penetraba un poco más fuerte, luego nos volteamos y quede encima de él abierto de piernas tragándome toda su verga y empecé a cabalgar sobre su verga y el  a darme con más fuerza sosteniendo mi cintura lo cual nos hizo gemir de placer, me dijo que ya se iba a venir pero que quería venirse encima de mí, quede de rodillas y el de pie ambos sobre la cama el exploto en placer sus chorros de leche caliente cayeron en mi cara y sobre mi pecho mientras el gritaba sordamente de placer, arrugando su seño, luego me vine yo abrazado a sus muslos, el sonrió y solo me pregunto ¿te gustó? Yo solo sonreí.

El chico del centro de copiado. (Un polvo rápido)

Es final de semestre, es Lunes son las 6:00 A.M y tengo que imprimir un trabajo para la nota final de una de mis materias, mi impresora esta estropeada y no pude imprimirlo, voy caminando velozmente hacia los centros de copiado cercanos a la universidad, la tensión por no tener mi trabajo listo y el calor me hacen sudar más de lo normal, estoy estresado tengo que entregarlo hoy y mi clase empieza a las 6:30 A.M.

He llegado a los centros de copiado, todos están cerrados, la desesperación se apodera de mi pero,  aleluya! veo acercarse a uno de los chicos que atiende en uno de ellos, lo conozco, se llama Camilo tenía puesto un jean azul, una playera blanca con sandalias negras, el me encanta, es un chico muy amable y atento tiene 24 años, mide 1,77 mts, cabello castaño oscuro, ojos café claros, de piel blanca, grueso, velludo, todo un osito; soy un cliente regular del sitio, cada vez que llego a su local noto que me mira y a veces le acepto su mirada , de vez en cuando le quedo mirando sin que él se dé cuenta sobre todo cuando va a trabajar en pantalones cortos, ver sus piernas gruesas y velludas me fascina además de su bulto que siempre se ve rellenito, pero nuestro contacto no pasa de miradas o de palabras triviales.

−Hola buenos días, disculpa ¿ya vas a abrir?
−Buenos días, si, espera un momento por favor.

Me da la espalda colocándose en cuclillas para meter la llave en la cerradura de seguridad que está en la parte de debajo de la puerta, su posición hace que su playera se suba un poco dejando entre ver su espalda ancha y el camino de vellos que baja hacia la raja de sus nalgas que se asoman entre su bóxer negro. Que delicioso es ver ese exótico espectáculo a esta hora de la mañana, no puedo evitar excitarme un poco.

−Adelante, disculpa el desorden.
−Tranquilo no pasa nada, sé que apenas estas abriendo.
− ¿En qué te puedo servir?
−Gracias, necesito imprimir un documento, toma mi USB el nombre del documento es análisis literario.
−Ok, con gusto.

Ya detrás del mostrador, mientras que se movía hacia el ordenador no podía evitar mirarle su gran culo y el bulto en su jean medio ajustado que daba la impresión de estar erecto, me pregunto si su verga será igual de gruesa que sus piernas y brazos, sería una exquisitez.

Ya impreso el trabajo mientras hace el conteo de las hojas aprovecho que mira hacia abajo y hago como si estuviera contando también, para mirarle el bulto nuevamente.

− ¿Te gusta?, me dice alzando su mirada con cara seria.
− ¿Qué cosa?−respondí haciéndome el loco.
−Lo que siempre ves furtivamente cuando vienes aquí.
−Qué pena, no, yo solo estaba viendo, eh−

Por Dios, no sabía que decir, la apacibilidad que produjo mirar su cuerpo ahora se convierte en pena y miedo, solo espero que no me dé un golpe en la cara.

−Tranquilo, entonces veo que no te gusta.−dijo con su cara mirando hacia abajo contando las hojas.
−Sí, si me gusta.−Respondí asustado y sudoroso.

Coloca las hojas encima del mostrador y sale por la puertecilla del mostrador hacia la puerta principal, se acerca a el cristal como inspeccionando la zona, cierra las persianas y coloca el cartel de cerrado, camina hacia un rincón cerca al baño, inalcanzable a la vista de quien se pueda asomar por el cristal.

Se queda de pie con las piernas abiertas desabrochando su jean y agarrándose su verga.

−Ven.−me dijo con mirada de deseo.

Caminé hacia él, tirando mi morral al suelo, lo veo fijamente a los ojos y me pongo de rodillas, se alza la playera y  termino de bajar su jean y su bóxer negro hasta las rodillas, quedando al descubierto su barriguita peluda y su gran verga, mi pregunta de que si era gruesa ha quedado resuelta es una gran verga de 19 cm gruesa, blanca de cabeza rosada, depilada en las bolas y los vellos de su pelvis recortados que se unen con los de su abdomen y su pecho, me la meto a la boca y siento su calor abro mi boca lo más que puedo para no mal tratarla con mis dientes debido a su grosor , coloca sus manos en mis hombros y él acaricia mi cuello cerrando sus ojos de placer.

− ¿No vendrá alguien? , estoy nervioso.−dije mientras paso mi lengua por su verga.
−No te preocupes, yo normalmente abro a las 7:00 A.M y al que toque no le abriré.

Miro el reloj y son las 6:20 A.M, siento mucha ansiedad, tengo miedo de que alguien llegue o de llegar tarde a entregar mi trabajo.

−Lo siento, tengo que irme, tengo que ir a clases a entregar mi trabajo es la nota final de mi semestre.
− ¿Me dejaras así?
−Vamos venga, aun te queda tiempo, además estas cerca relájate, ven hagámoslo rápido.

No puedo reusarme, caigo rendido de rodillas ante su verga jugosa y sus brazos fuertes y velludos sigo acariciando con mis manos sus grandes y velludos muslos, me meto toda su verga chupándola rápidamente haciendo garganta profunda, sintiendo como su gran tamaño corta mi respiración y como el aprieta mis manos en señal de placer.

− ¿Tienes condones?
−Si.

Me apresuro a sacarlo de mi morral y al entregárselo me sorprende con un repentino y apasionado beso, le chupo los labios mientras acaricio su cuello y la parte de atrás de su cabeza entrelazando mis dedos con su suave cabello, me toma por la cintura y me da la vuelta colocándome contra la pared, me desabrocha el jean y lo ayudo, me hace un gesto que me indica que quiere que se la chupe de nuevo, me giro y lo hago mientras rompe la envoltura del condón, al colocárselo se lo unto de saliva, pensando en si esa verga tan grande y gruesa podrá entrar en mi culo.

Me gira nuevamente contra la pared , se agacha detrás de mí, terminando de bajar mi pantalón hasta el piso y empieza a escupir mi culo pasando sus dedos para lubricarlo, roza la cabeza de su verga en el borde de mi ano metiendo poco a poco su gran verga siento como si una montaña se estuviese adentrando mi culo, me duele y siento algunas lágrimas brotar, pero no me importa porque al mismo tiempo siento placer cuando empieza a darme verga fuerte y rápidamente, mi cuerpo se estremece con el golpe de su pelvis, y poco a poco mi culo se amolda al gran tamaño de su pene haciendo que la penetración sea más placentera, después de un momento cambiamos de posición rodándonos un poco hacia una banca que está en el rincón sin sacarme la verga, me pongo de rodillas sobre la banca quedando en cuatro, se quita su playera, le molesta por que no puede ver cómo sale y entra su verga, me sigue dando duro y con afán, mientras que yo meneo mi culo sintiendo como me entra y sale toda su verga, siento que voy a explotar y siento ganas de gritar pero no puedo, los locales vecinos podrían escuchar y el sigue dándome rápido y en silencio agarrándome por la cintura, no puedo más y eyaculo mientras mi cuerpo se estremece, el darme tan fuerte y saber que tenía un pene tan grande dentro mí me excitó tanto que me ha hecho venir sin masturbarme, a los pocos segundos el termina también sentí su cuerpo temblar acompañado un quejido bajito y su verga palpitar dentro de mi culo, siento su respiración acelerada y descansa un poco apoyando sus manos en mi espalda y antes de sacarla.

Rápidamente nos limpiamos y acomodamos nuestras ropas, me da pena con él y limpio mi desastre.

−lo siento, por ensuciar la banca.
−Tranquilo.

Guardamos silencio, mientras el limpiaba el lugar y yo me acomodaba la ropa en el baño, le pedí una carpeta para guardar mi trabajo y me despedí.

−Espera, tu USB!

La tome y me dijo.

−Dame tu número de celular, bueno si quieres.
−Claro que sí, ¿por qué no?

Intercambiamos de número y nos despedimos, salí corriendo para la universidad llegué 10 minutos tarde y mientras que todos estaban estresados por la sustentación del trabajo final yo estaba con una sonrisa estúpida por ese polvo corto, mañanero e inesperado, que nunca imaginé que llegaría algún día a suceder.

Tercer encuentro, nuestra primera vez en un motel.

Es miércoles, el sol está radiante y ya se empiezan a sentir las brisas decembrinas, estoy preparado para salir a trabajar y visitar a mis clientes, estoy pensando en Jonathan, hace dos semanas que no lo veo, solo hablamos de cosas triviales y candentes que a veces terminan en un pajazo antes de dormir o en uno matutino, mi teléfono celular suena es el.

−Hola, buenos días.

− ¿Hola papa como amaneces?

−Muy bien,  estaba pensando en ti en este preciso instante.

−Si? Y ¿qué pensabas?

−Cosas ricas que no puedo decir, hay personas en el paradero.−hablando en voz bajita.

−¿Vas a salir?

−Si, a visitar a unos clientes.

−Te llamaba, a ver si podíamos vernos.

−Ahora? ¿Estás solo en casa?

−No, la empresa me ha dado una camioneta para el transporte de material de la obra, vayamos a un motel estoy a mil.

Me quede impresionado, es un hombre casado que se arriesga demasiado para estar conmigo, hay muchas razones para no ir a un motel con él, yo no tengo nada que perder, pero si me niego se sentirá rechazado y además no quiero negarme voy a ir, esto es una locura.

−¿Un motel? Bueno si vamos qué diablos.−dije entre sonrisas.

−Espérame en el paradero de tu casa, te recogeré allí, dame 5 min estoy cerca.

Espero sentado en el paradero, siempre que nos vamos a encontrar se me acelera el corazón y mis manos tiemblan, no sé si es porque me gusta tanto como me hace el amor o por el miedo de que nos vean y esto le cause problemas y se acabe nuestra aventura.

Ha llegado en una camioneta de mesón color blanco, tiene puesto su jean y sus botas de trabajo y una camisa azul celeste manga corta de algodón, trae el pelo alborotado.

Su casco está en la silla del copiloto y lo retira para que yo pueda sentarme, nos saludamos con un hola y me mira con ojos furtivos y deseosos como cuando un animal quiere devorar a su presa, me corre con su mirada y yo solo sonrío.

− ¿Qué era lo que estabas pensando de mí que no me podías decir?

−Pues, que quería besarte, lamerte y que hicieras de las tuyas conmigo.

−Que rico, pues ahora que lleguemos lo haré, no te preocupes, regálame un beso.

Lo bese suavemente y le agarre el bulto que ya estaba duro, aprovechamos que la vía al motel es poco transitada.

Llegamos al motel, nos abrazamos y nos besamos apasionadamente, me toma por la cintura bajando suavemente sus manos a mis nalgas, me da picos suaves−voy a limpiarme.−me dice.

Me desvisto y lo espero desnudo en la cama, al salir del baño mi excitación aumenta al ver su cuerpo húmedo desnudo y su pene erecto haciendo notar que se sentía cómodo y excitado, me levanto, tomo la toalla y procedo a secarle, se queda de pie con sus brazos y piernas abiertas, mientras que recorro cada centímetro de su cuerpo con la toalla, su miembro esta duro, me coloco en cuclillas para secar sus piernas y la cabeza roja como una cereza de su hermoso pene queda en medio de mis ojos y me dice.−chúpala, dejo la toalla en el suelo y empiezo a chuparla acariciando sus piernas, empiezo suave y paulatinamente aumento mi ritmo, me toma por el rostro agachándose un poco y me besa chupando mi lengua−Lo estás haciendo súper amor, continua.− sus palabras me alientan, sigo chupando y bajo a sus bolas depiladas las lamo con pasión haciéndolo gemir de placer, en su deleite me acaricia la cabeza y otra vez me besa, paso su verga por mis labios, por mi cara y termino pasando mi lengua de punta a punta por su pene−ven vamos a la cama.−, me levanto y como siempre actuó con sumisión, él se coloca boca arriba y me dice que me suba encima y que deje mi culo en su cara, su verga queda en mi boca, la mía en su pecho,  su barbilla y su lengua empiezan a hacer deleite en mi culo, es inexplicable el placer tan sublime que siento, sobre todo cuando me raspa con su barba entre mis nalgas, sigo chupando y solo podemos gemir tenemos nuestras bocas ocupadas; le lamo las bolas y bajo un poco entre su culo y las bolas y de repente se detiene y lanza un grito ahogado de placer−Ufff que rico eso, nunca me lo habían hecho, házmelo otra vez, lo hago de nuevo y me encanta que gima de placer cada vez que lo hago, se detiene y me pide que vayamos al sofá, se sienta en medio de el con sus brazos extendidos en el espaldar y sus piernas abiertas−Ven amor, ponte de rodillas y sigue, tan solo verlo desnudo así sentado me excita más, le doy un beso chupando su lengua y su barbilla, sigo vigorosamente introduciendo toda su verga en mi boca, mi nariz rosa con su vello púbico que huele a hombre y a su fragancia, beso sus muslos para su deleite y poder descansar mi mandíbula, acaricia mi cabeza−Amor quiero venirme en tu boca.−

−Como tú quieras amor.

−Quiero que te la tragues.

Yo solo respondo si con mi cabeza mirándolo  a los ojos.−Ya amor me vengo, él se pone de pie quedando yo de rodillas con el masturbándose en mi boca, me toma de la cabeza y empieza a gritar de placer apretando su boca y frunciendo el ceño acompañado de pequeñas convulsiones,  me me mira   y siento como su leche caliente entra a mi boca y un poco alcanza a caer en mi cara, al ver su explosión de placer me trago su leche sin titubear metiéndome de nuevo toda su verga en mi boca lamiéndola sin dejar rastro de una sola gota de su leche, la que queda en mi rostro me la mete en la boca con sus dedos, acompañado de una sonrisa con su respiración agitada.

−Eres un loco haces todo lo que te digo y eso me encanta amor.

−Más bien tonto.−dije. Y el solo sonríe.

Me voy a limpiar, al salir del baño él está tendido en la cama con su brazo debajo de la cabeza haciendo de almohada, sus vellos en la axilas, en su pecho y sus piernas, me excitan me hacen sentir que estoy con un macho enchapado a la antigua,  me acuesto a su lado acomodándome en su  pecho semi velludo.

−Hoy te la chupe bastante amor.

−Si amor fue muy rico y hasta te la tragaste eh? ¿A que sabe?

−No sé, me lo trague de sopetón, lo que sentí fue cosquillas en la garganta.

−Eres un loquillo amor.− Dijo sonriendo.

Después de pocos minutos sigo excitado, no sé si el querrá otra vez, pues siempre nos echamos  un solo polvo, empiezo a besarle y lamer sus tetillas, el cierra los ojos diciendo me gusta, le pregunto que si me va a penetrar.− ¡Claro que sí! Me responde, sigue besándome; seguimos besándonos, giramos en la cama quedando yo debajo.−Ahora te complaceré yo amor.

Me besa las tetillas y las aprieta con sus fuertes manos lamiéndolas al tiempo, baja besándome el abdomen, mis muslos, subiendo mis piernas y abriéndolas enterrando su cabeza en mi culo, me lo besa raspando con su barba otra vez, con mis brazos extendidos en la cama  agarrando con fuerza las sabanas a causa del placer desenfrenado que provoca su lengua dentro de mi culo −Sigue amor, tú también sabes cómo usar tu boca. Se trepa sobre mí y me besa, no soporto y le pido chupar su verga.

−Estoy muy excitado amor.

−Sigue chupándola para que la lubriques y meterla dentro de culo amor.

Solo se la chupo por unos minutos, quedando boca arriba me levanta las piernas y me escupe el culo dos veces, me introduce su verga suavemente y mientras lo hace me mira fijamente a los ojos y los cierra del placer por unos segundos, se acerca y me besa, empieza a darme vigorosamente, me agarra del cuello y une su frente con la mía y sigue dándome duro, se levanta sosteniendo mis piernas mientras gimo de placer pasando mi mano por su pecho acariciando sus vellos, luego nos ponemos de lado quedando el detrás mío, me abraza por la espalda, me sostiene la pierna dejándola suspendida y me lo introduce otra vez, me da besos mientras me penetra, solo me mira a los ojos y siento su respiración agitada por sus movimientos pélvicos muy cerca a mis oídos.

−Rica esta postura, te puedo clavar y besar al tiempo.

Yo solo sonrió de placer y le digo que sí.

−Ven pasémonos al sofá.−Dice.

Se sienta nuevamente con los brazos extendidos y sus piernas abiertas y sé cuál es su intensión, me subo de espaldas encima de el  y le rodeo el cuello con mi brazo y empiezo a cabalgar.

−Si amor que rico, levántame a culo, cabalga con fuerza.

Empiezo a cabalgar en su verga, mientras que acaricia mis nalgas, mi cintura, mi espalda,  me besa, me lame las tetillas  y me masturba, es primera vez que lo hace.

− ¿Te gusta así amor?

−Sí, amor me encanta. Le digo  dándole un beso.

Luego agarra mis piernas y me carga,  estira  un poco las suyas, me quedo suspendido en sus fuertes brazos  y comienza a penetrarme  vigorosamente, su pelvis golpea fuertemente mis nalgas, como le gusta a él, produciendo ese sonido tan excitante que me encanta a mí, siento como su verga entra y sale toda, empiezo a gritar de placer mientras el gime, me sigo masturbando; hasta que siento su grito de placer y respiración agitada, mi culo se llena de leche hemos eyaculado juntos, y quedando exhaustos nos damos besos y sonreímos del placer consumado.

 

Mis piernas quedan temblorosas, sonreímos nuevamente y vamos a la ducha.

−Eres un loco.

−Querrás decir somos un par de locos.

−Si un par de locos, han pasado dos horas, me preocupa tu trabajo, ¿puedes salir por tanto tiempo?

−Sí, no hay problema, yo trabajo de corrido y mi trabajo es por resultados no por horas, así que no te preocupes.

−La próxima cuadro mejor y así podemos echar tres polvos la próxima vez.−dijo sonriendo.

Terminamos abrazados con el agua cayendo entre nosotros, después de esa vez visitábamos un motel,  una vez por semana.

 

 

 

 

Mi segundo encuentro con mi amante casado.

Ya ha pasado una semana desde que estuve con Jonathan, lo he estado llamando desde el Lunes, no quise llamarlo al día siguiente por que era domingo, y casi siempre los hombres de familia toman ese día para pasarlo con sus hijos y esposa.

Su teléfono celular está en buzón, e irlo a buscar a su casa me parece un atrevimiento, es probable que se haya arrepentido o tal vez sea un pervertido sexual que se come lo que se le atraviese en el medio y yo caí como un tonto, que estupidez he cometido, como pude ser tan estúpido? Ya no puedo hacer nada, dejaré las cosas así, no lo llamaré más, me siento como un idiota, pero bueno fue una locura y un buen polvo, pero sin protección, ahora además de sentirme idiota tengo miedo, ahh las estupideces que uno comete cuando esta arrecho, me va costar olvidarme de ello, no puedo sacármelo de la cabeza pero lo intentaré.

Después de dos semanas, un domingo fui a visitar a un amigo que vive en el barrio de Jonathan, no pude evitar preguntarle si tal vez le conocía, mi amigo también es gay pero no quise contarle nada, pues si lo conocía, mi amigo podría contárselo a alguien, en fin lo que me dijo fue que según la descripción “ el hombre estaba como bueno ”me preguntó que si era mi amante o mi novio y le dije que no con tono serio.

Luego de una pequeña tertulia nos dieron las seis de la tarde, mi amigo iba a encontrarse con su pareja para ir a comer, me invitó pero preferí quedarme y no ir de violinista. Lo acompañé al paradero a tomar el autobús. Después de eso decidí caminar hasta mi casa con la esperanza que tal vez podía ver a Jonathan quería ir hasta la etapa en donde vive, pero tengo que tener un poco de dignidad, creo que no es lo correcto, caminare y si lo veo lo saludare de lo más normal, y si me ignora suerte con él.-pensé.

Estando a mitad del barrio en el quiosco comunal estaban ofreciendo la misa dominical, la gente estaba sentada en sillas Rimax y otras de pie a medida que me fui acercando, lo vi, ahí estaba tenía un suéter de rayas anchas verde oscuro y blancas con un jean azul oscuro y unos tenis blancos, salió corriendo a recoger el balón que había dejado caer su pequeño de la silla en donde estaba sentado quedando a espalda de ellos y me vió, sentí una caballada en mi pecho, el corazón se me iba a salir, me dije a mi mismo cálmate actúa natural sonríe, el mundo es tuyo, no pasa nada, tranquilo.

Al verme me dio una gran sonrisa y corrió hacia a mí y con uno de sus brazos rodeo mi cuello y me abrazo y con el otro sostenía el baloncito de su hijo.
-Holaaa, como estas!!!.-dijo efusivamente.

-Bien!! Estabas perdido!! Que paso con tu teléfono celular? Te he estado llamando y nada.-dije.

-Oh amigo, es que tuve un accidente en la obra, caí en un pozo de agua se me mojó y se dañó y para que me dieran el mismo número en la empresa de celulares me pidieron muchos papeles y tuve que cambiarlo, anótelo de una.

Que tonto, no había pensado en eso.-pensé en mis adentros.

Saque mi Smartphone, las manos me temblaban de la emoción, del recuerdo de nuestra primera vez, del susto de que su esposa me viera y el con la sonrisa en el rostro de lo más fresco de este mundo, grabe su número, sacó su celular y me pidió el mío, me enseñó su nuevo teléfono apretando sus labios y subiendo las cejas, lo sacudió en el aire y me dijo ahora es un Smartphone y tengo whatsapp, yo sonreí, parecía un niño con juguete nuevo.

-Listo! Ya te tengo en mis contactos de whatsapp, ahora que llegue a la casa lo anoto en alguna parte por si acaso.-dijo sonriendo.

Oh su sonrisa, su olor a hombre, me dejo arrecho.

-Amigo me tienes que contar tu accidente, yo te llamo o hablamos por whats.-dije.

-Claro llámame.

Me dio otro pequeño abrazo y se despidió.

Camine natural, pero por dentro estaba saltando de la felicidad, con una sonrisa de oreja a oreja parecía un bobo.

Me escribió ese mismo día como a las 8 de la noche, lo llame para que me contara de su accidente, pero me dijo que no había sido nada grave, que en la obra había un pozo provisional de agua y lo habían tapado con pedazos de madera y no colocaron señalización y camino por encima de la madera cayo dentro de él, luego empezó la conversación caliente.

-Cuanto te vi enseguida se me paro la verga.-dijo.

-Uff a mí también me provoco besarte y agarrártela.-dije.

-Quiero hacerlo otra vez.-dijo

-Yo también, pensé que no me querías ver más.-dije

-Es normal, te entiendo, pero ya ves que te equivocas, de hecho fui varios sábados al paradero donde nos conocimos para ver si te encontraba pero nada.-dijo.

-Y yo quise pasar por tu casa, no para llegar, sino para ver si te veía en la terraza, o por ahí cerca pero me dio pena.-dije.

-Bueno, nos pensamos mutuamente que es lo importante.-dijo.

-Sí, y como olvidarlo, olvidar lo que hicimos no es fácil, pues no para mi.-dije.

-Para mí tampoco, no dejaba de recordar de como gemías cuando te metí la verga por el culo y lo mucho que me excitaba.-dijo.

-Y yo tampoco a tu verga, a tu cuerpo y tu sudor de macho.-dije sonriendo.

-Si ah? Sude bastante, es que te di duro por bastante rato.-diciéndolo entre sonrisas.

-Sí, ese día llovió y hacia más calor eso también ayudo.-dije.

-Quiero repetirlo otra vez.-dijo.

-Con gusto cuando puede ser?.-pregunte entre sonrisas.

-Joda no sé, por ahora no me quedo solo.-dijo.

-Joda que vaina, yo tampoco, y a una residencia discreta.-pregunté

-No, a pie no aguanta.-dijo.

-Yo me quedo solo los domingos, en la mañana.-dije.

-Bueno dale me llamas y yo me trato de escapar un ratico y llego para
comerme ese culito otra vez.-dijo.

-Claro, es tuyo ya lo marcaste.-dije entre sonrisas.

-Joda me dejaste arrecho.-dijo.

-Y tú a mi.-dije.

-Bueno llego mi esposa.-nos hablamos mañana por aquí vale? O me llamas al medio día o a las 5 de la tarde o yo te llamo vale?

-Dale papa, como quieras, un abrazo te cuidas.-dije.

-Igual un beso en esa boquita y otro en ese culito mío, y juicio ya sabes.

-Bueno igual para ti en esa verga rica.-dije entre sonrisas.

Me ha dejado arrecho, no pude soportar y esa noche me hice un pajazo.

En los siguiente días, solo nos escribíamos a saludar, por cuestiones de trabajo y además no quería ponerme intenso.

Llego el miércoles 31 de Octubre Halloween, estaba lloviendo y hacia calor mi madre va a salir y va a dormir en la calle va para una vigilia para rezar en contra de la costumbre pagana y me voy a quedar solo con mi abuela, le he escrito a Jonathan y le dije que viniera y me pregunto sobre mi abuela y le dije que no se preocupara que ella además de estar un poco sorda cae como una piedra.

Hemos quedado a las 9:00 P.M, lo fui a recoger a la entrada del barrio y llegamos a la casa, entramos a hurtadillas y mientras vamos caminando por el pasillo me va tocando el culo, entramos a mi cuarto, y enciendo solo la luz del baño, empezamos a besarnos como el primer día, con la misma pasión y desenfreno.

-Como hiciste para escapar de casa.-pregunte.

-Le he dicho a mi esposa que fui a buscar unos planos donde un colega que los necesitábamos urgente mañana para la obra.-dijo.

-Pensé que no te vería mas.-dije sin dejarnos de besar.

-Pero aquí estamos pasándola rico otra vez.-dijo.

Me beso como siempre, apretándome el culo y pegando su verga a la mía, me quitó el suéter, y me fue desabotonando la bermuda y me la bajo con fuerza hasta las rodillas y con su pie termino de llevarla hasta el suelo y empezó a besarme y lamerme las tetillas, yo también le quite su camiseta le baje el jean y le dejé el interior, era un calzoncillo blanco que hacia contraste con su piel morena, me puso a millón, me arreché más, meto su mano en el interior mientras lo masturbo y nos seguimos besando, me agarra las nalgas fuertemente, levanta los brazos y coloca sus manos sobre mis hombros y hace que ponga de rodillas me dice –chúpamela, acato su orden y empiezo a besarle el pecho, mi nariz rosa con los vellos de su pecho y lo sigo besando hasta llegar a su verga con el interior puesto, se la sigo besando y metiéndola a mi boca, cuando se lo quito emana su olor a hombre el olor a sus testículos su olor a macho, como siempre se dejó los vellos de su pubis y las bolas depiladas me pegue a su verga como un ternerito y empecé a chupar mientras gemía de placer con sus gruesas y semivelludas piernas abiertas y sus brazos hacia abajo con las manos empuñadas.

-Siii, así joda me vuelves loco cuando me la chupas, me la chupas riicoo.

Tomo su verga untada de saliva y me la paso por las tetillas al tiempo lamo y beso también las suyas, mientras gime y mira hacia arriba apretando sus ojos mordiéndose sus labios rojos.

-Uffff!!, riicooo me excita más cuando haces eso amor.

Agacha la cabeza, me besa y se la sigo chupando.

Se sienta en mi cama que está pegada a la pared apoyando su espalda allí con las piernas extendidas y yo me pongo de lado dejando mi culo a disposición de su mano izquierda, mientras se la sigo chupando, se unta el dedo medio de saliva y me lo mete en el culo y lo aprieto.

-Uffff!!! delicioso, afloja y aprieta ese culo con mi dedo adentro que rico.-dijo.

Sigo chupando su verga y sus bolas, me masturbo, cada vez que paso la lengua por su bolas hago que sus piernas tiemblen levemente de placer, lo beso mientras me hunde más el dedo en el culo y me pregunta que si ya quiero su verga dentro y le digo .-si! papi métemela, me coloca en 4 en el borde la cama y se coloca de cuclillas en el piso para lamerme el culo, me hace gemir de placer al sentir su lengua caliente y sus besos en mis nalgas , bajo mi cabeza veo entre mis piernas su cintura, su abdomen y su verga parada y le digo.

-Sii, dale lengua papi, me vuelves loco, ufff!!, rico cometelo que es tuyo.

-Sii, yo soy tu macho, no lo olvides, siempre quise comerme tu culito así, desde
la primera vez que te vi en aquel bus, me haces feliz, ya te la voy a meter no aguanto las ganas de clavarte.-uy ufff que rico, lo tienes calientico.

Me echa otro salivon y empieza a darme duro y la cama empieza a sonar, le digo papi cálmate los vecinos pueden escuchar y mi abuela no esta tan sorda.

-Ven mi vida pásate para el piso ponte en cuatro que ahí si te puedo dar duro como me gusta.-dijo.

Vuelve y me lo mete y empieza a darme duro, y se escucha su pelvis chocando con mi culo y le digo que no haga tanto ruido.

-Amor es que pasito no me gusta.-con tono tierno de niño pechichón.

Ha empezado a llover fuerte y me dice.

-Bueno amor voy a aprovechar el ruido de la lluvia.-dijo.

Empezó a darme más duro el ruido excitante de su pelvis contra mis nalgas, me arrechaba más y me empiezo a masturbar, coloca sus manos en mis nalgas y me las abre para que su verga quede totalmente dentro de mi culo, mis gemidos aumentan me toma por los hombros y me da más duro y más duro, lanzo gritos ahogados y gemidos bajitos, este hombre me da por donde es y me hace ver estrellas.

-Siii papa siii dame así duro me encanta, me vas a hacer venir.-le dije casi llorando.

Me sigue dando duro se coloca en posición de perrito y empieza a besarme la espalda y a chuparme el lóbulo de las orejas y entre gemidos me dice.

-Rico que te guste así duro amor, la paso rico contigo ahhh este culooo y tus gemidos me encantan.

Me masturbo y el vuelve a quedar de rodillas detrás de mí, me toma de la cintura y me da más y rápidamente, siento su grito masculino, me aprieta las nalgas con sus manos, mientras que mi culo se inunda nuevamente de su leche caliente que se desborda a mis nalgas, abraza mi cuerpo y apoya su cabeza en mi espalda con la respiración agitada y me pregunta te viniste amor? Le respondo que no.

-Vente mi vida dale te la voy a dejar adentro mientras te vienes.-dijo.

Con esas palabras no fue difícil venirme rápido, mientras me masturbaba me abrazo por la espalda y besaba mi cuello mi leche salió disparada otra vez, sentí las gruesas gotas de semen caer al piso mientras gimo y mi cuerpo convulsiona del placer.

Me besa la espalda, se levanta y va al baño a limpiarse, me pongo de pie mientras tengo su leche en mi culo, veo su silueta en la puerta del baño, su espalda ancha, sus nalgas duras y veo como el agua de la ducha baja por todo su cuerpo con su verga aun dura, espero a que él se limpie mientras limpio el cuarto, me mira y me dice ven limpiémonos juntos.

Mientras se lava su verga, me pide que le sobe la espalda pero sin jabón, le hago un masaje en el cuello y la espalda.

-Además de culiar rico das unos masajes ricos.-dijo.

-Modestia aparte amor, si.-dije.

-Ven amor sécame.-dijo.

Seco su cuerpo, y mientras cierra los ojos para secar las gotitas de agua sobre su rostro veo sus cejas negras abundantes. sus pestañas risadas y la sombra de su barba y su boca roja que me vuelven a excitar y le doy un beso corto.

Nos cambiamos y salimos cuidadosamente a la sala, mi abuela se levanta para ir al baño, le digo escóndete metete debajo de la mesa!
Encendí la luz y mi abuela me saluda y regresa a su cuarto.

El sale de debajo de la mesa medio asustado, pero después empezamos a reír, me dice tengo sed, le ofrecí agua o coca cola.

-La Coca-Cola, me encanta.-dijo.

Le di un vaso y solo lo observaba mientras la tomaba, sus labios brillaban y cuando terminó le dí un beso, el cual correspondió cariñosamente sentí el frió de sus labios y el caliente de su lengua.

Lo acompañe a la salida del barrio, llovía levemente y dijo.

-La primera vez que estuvimos llovió y mira hoy también.

-Si, chevere la lluvia nos acompaña.-dije.

-Ah llovido muy fuerte, creo que me iré caminando por que no creo que pase un taxi y ademas estoy cerca.-dijo.

-Dale yo me quedare aquí hasta que te pierdas en el firmamento.-dije.

-Dale gracias-dijo.

Me dio la mano y un pequeño abrazo y partió.

Yo regreso a casa y me quedo pensando en cuando sería nuestro próximo encuentro.

Mi aventura con un hombre casado.

Hola, mi nombre es Enrique, tengo 25 años, 178 de estatura, 80k de peso, trigueño, ojos cafés y cabello castaño.

Sucedió un calurosa y húmeda tarde del mes de Septiembre, llovía tenuemente, era un sábado, me dirigía a casa, el autobús me dejo cerca de la catedral de la ciudad, rápidamente corrí al paradero donde iba a hacer el transbordo para no mojarme, al llegar estaba un hombre de unos 32 años, trigueño oscuro, cabello negro liso, nariz fileña, labios rojos carnudos, ojos cafés de pestañas risadas, sus pectorales se veían medio desarrollados, brazos fuertes y piernas gruesas, de 1,75 mts de estatura, tenía un suéter tipo polo de color negro con un jean azul claro y botas de trabajo, su cabello estaba húmedo, y la brisa jugaba con los que caían en su frente, su barba estaba sin rasurar pero no abundante y sus botas sucias de arena amarilla, tenía gotitas de sudor en su frente que se secó con su antebrazo izquierdo, lo cual hizo que volteara su cara dándose cuenta que yo lo estaba observando, inmediatamente mire hacia otro lado para que no se diera cuenta, pero mire por el rabito del ojo que ahora él era el que me observaba, ese día yo tenía puesto un jean azul oscuro que realzaba mi trasero, ambos estábamos de pie y el decidió sentarse, me acerque un poco hacia donde él estaba y vi cómo se marcaba su verga en el jean y le seguí el juego, le mire el bulto sin tapujos y luego lo mire a los ojos, hizo un esbozo de sonrisa y lanzo una mirada picara tocándose la verga haciendo que su bulto aumentara de tamaño.

-Se ve grande-dije.
-Sí, más o menos, lo normal. –dijo él.
-Bueno, eso hay que verlo algún día a ver si es verdad, con una sonrisa picaresca –dije.
-Cuando quieras y entre más pronto mejor.-dijo el.
-Cómo te llamas? –Pregunté.
-Jonathan y tú?
– Enrique.
-Ya te había visto.-dijo
-Si? Y eso en dónde? –pregunté.
– En el auto bus, yo vivo en el barrio nuevo que está al lado del tuyo.-dijo.
-Sorprendido le dije, si? Vaya, raro que no me haya percatado.
-Por qué? Pregunto él.
-Pues porque con esa apariencia tan atractiva no hubieras pasado desapercibido ante mis ojos.-dije.
Se sonrojo y lanzo una carcajada diciendo que él no era atractivo.
-Sonreí y le dije para mi si lo eres.
-Hoy es día del amor y de la amistad, que harás? Lo celebraras con tu novia? Le pregunté.
-No, no tengo novia, tengo esposa.
-Oh, qué bien, y tienes hijos, pregunté.
-Sí, tengo dos uno de seis meses y otro de dos años, y no haré nada porque están de viaje.
-Y eso donde están porque te han dejado solo.-pregunté.
-Mi suegro, está un poco enfermo está en sus últimos días y mi esposa está reunida con el resto de sus hermanos esperando la hora.
-Lo siento.-dije.
-Gracias, no te preocupes.
-Y entonces te quedaras en la casa solo, no harás nada. Pregunte.
-No, será ver T.V a no ser que alguien me invite a algo.
Lo dijo nuevamente con su mirada y sonrisa pícara.
-Tu si saldrás con tu novio o novia. Preguntó.
-No, no tengo ni lo uno ni la otra, quede con unos primos y unos amigos para reunirnos a tomarnos algo.
-Asistió con su cabeza.
-En serio no harás nada vivimos cerca si quieres podemos llegar a la tienda de la esquina, donde venden fritos, sabes cuál es? La de la carpa roja podemos tomarnos unas cervezas un ratico.-dije.
-Si claro pero queda más cerca a tu casa que de la mía, yo vivo en las últimas cuadras pero y tus amigos y tus primos no iras -dijo él.
-Depende, si la estoy pasando bien contigo no.-dije con una sonrisa.
-El sonrió.
-Entonces que? no aguanta que pases amor y amistad encerrado, que sugieres. Le pregunté.
-Sugiero que me gustaría que llegues a mi casa.
La excitación se apoderó de mi cuerpo, se aceleró mi corazón, sentí que mi pene se puso duro, mi saliva se ponía espesa y el ano me palpitaba
-Me gustaría mucho, solo espero que no me hagas daño y que no seas un psicópata, que me claves cuchilladas y salga de tu casa en trocitos dentro una bolsa negra.-dije sonriendo.
-Soltó una carcajada y dijo no! Como se te ocurre!, no seas tan trágico, el trozo que habrá es este para que lo chupes y lo goces dentro de tu culo, mientras se manoseaba la verga.
-Uff palabras mayores que rico, que buena invitación.-dije.

Fue emocionante, un hombre masculino, varonil y además casado invitándome a su casa, no puedo negar que me sentía un poco asustado, pensaba si voy a su casa, me puede hacer daño o puede que sea uno de los mejores polvos de mi vida y de paso iba derechito para el infierno por estar con un hombre casado y con hijos, esto es una locura.

Llegó el momento de subirnos al autobús, en el camino me comentaba de sus hobbies, de lo monótona que era su vida y de lo mucho que quería a sus hijos, y en lo que trabaja su esposa, de su esposa solo me dijo eso, en el asiento del bus su pierna iba pegada a la mía y de vez en cuando miraba sus ojos y su verga, el solo sonreía.

Al llegar al paradero donde me tocaba bajarme le dije, que iba a llegar a la casa a dejar unas cosas que necesitaba mi mama, le dije que me diera su número de celular para que me diera la dirección y me dijo:

– En serio me llamaras?
-Por su puesto, porque lo dudas?
-Pensé que llegaríamos de una vez, lo dijo con voz nerviosa
.
-Sí, es que tengo que llevar la medicina de mi mama, no te preocupes.
Intercambiamos de número de celulares, me dio su mano y me dijo, te espero.

En realidad no tenía que llevar nada, tenía que llegar a mi casa a acicalarme un poco, dejar el dinero y solo llevar lo necesario, estaba muy nervioso, estaba haciendo algo peligroso, ir a casa de un desconocido así no más, era algo muy arriesgado, pero había algo en él que me inspiraba confianza.

Después de esto lo llame y me dio su dirección estaba a solo 5 minutos de mi casa.

Llegue a su casa, una casa típica de urbanización estrato dos con muebles sencillos nuevos, la típica casa de un recién casado, desordenada con juguetes de los niños por do quier y un cochecito, me recibió con una pantaloneta roja y camisilla, había acabo de tomar una ducha, olía a jabón protex de avena y un tenue olor a Issa Miyaki , me volvió loco ese olor y aumento más mi excitación, cerró la puerta y en la sala no sabía si besarle, o no , lo cual quería hacer locamente, su boca roja bordeada por su barba , me tenía a millón, mi corazón quería salirse de su sitio, mi verga estaba a punto de explotar y me la sentía babosa, me miró fijamente a los ojos y me tomo por la cintura y yo a él por el cuello, me beso, fue delicioso, su barba me raspaba, metía su lengua en mi boca y yo se la chupaba, sus labios se fundían con los míos, mientras que el también chupaba mi lengua, el gemía de placer diciéndome que tenía unos labios ricos, mientras me apretaba las nalgas con sus fuertes manos y yo le agarra su verga, no tenía interior, yo sentía los pelos de su pelvis, sus bolas depiladas y calientes, mis manos exploraban su fuerte espalda, sus brazos, sus músculos; me tomo de la mano y me llevo al cuarto principal cada uno se fue desnudando sin dejar de besarse, me apretó mis tetillas, besaba mi cuello, luego bajo al pecho y empezó a lamerme y a chuparme las tetillas yo acariciaba su cuello mientras observaba su perfil, su fileña nariz y su lengua salir de su boca para deleite de mis tetillas, me decía.

-Me encantas estas caliente, tu piel es suave y hueles a rico, ven ponte de rodillas quiero que me chupes la verga.

Yo me agache, su verga era normal ni gruesa, ni delgada, de 18 cm mas o menos, la cabeza rosada con una pequeña curvatura a la izquierda, el gemía de placer y acariciaba mi cabeza y decía.

-Mírame a los ojos mientras me la chupas.

Yo lo hacía, solo veía como apretaba sus ojos y sus labios del placer y eso me excitaba más y empecé a masturbarme y también a gemir.
-La chupas rico, mejor que las mujeres que me la han chupado tu boca es suave, calientica y no me maltratas la verga con los dientes que rico.-dijo él.

Sus músculos se marcaban cuando encorvaba su espalda, quería acercarse para poder verme más de cerca mientras le chupaba su verga, yo seguía chupando me la tragaba toda hasta el pegue yo podía sentir como tensionaba los músculos de sus piernas porque mis manos estaban allí en sus muslos mientras se la chupaba, de repente me cogió por debajo de mis brazos y me levanto para besarme y chupar mi lengua, mientras se hacían hilos de saliva entre nuestros labios producida por la chupada de su verga.

Se tiró boca arriba en la cama mientras se masturbaba, lo seguí besando en la boca, el me agarraba el culo y me metía el dedo en el culo, baje por el cuello hasta llegar a su pecho que estaba semi poblado de vellos, y le lamí las tetillas, el solo gemía de placer, bese su abdomen y le seguí chupando la verga, mientras me decía.

-Metete la toda hasta el fondo me encanta eso, lámela, lame mis bolas.
Yo estaba encantado de recibir sus órdenes y acatarlas, luego me dijo ven ponte en cuatro que te voy a chupar el culo.

Me puse en cuatro en la cama y me beso las nalgas y sentí su lengua caliente entre ellas y en mi culo, sentí un corrientazo por todo mi cuerpo me puse más caliente y me puso a gemir.

-Ahora me toca a mí hacerte gemir.-dijo.

Seguía lamiendo mi culo, sintiendo como me raspaba su barba entre mis nalgas y también me besaba mientras que yo acariciaba su cabeza y suave cabello.

Yo solo le decía uff nunca me habían lamido el culo así, mientras que temblaba y me masturbaba, el me daba palmadas en las nalgas mientras me preguntaba que si me gustaba yo solo decía que sí, luego me beso la espalda hasta llegar a mi cuello y mientras su pecho estaba sobre mi espalda me dijo al oído, te voy a clavar, pero quiero que este culo sea mío, quiero marcarlo como mío, quiero echarte la leche adentro y que más nadie te clave sino yo, porque desde ahora yo soy tu macho.

-Hazlo solo hazlo, haz lo que tú quieras.-dije.
-Ven lubrícalo chúpamelo más, métetelo hasta el fondo y úntalo de saliva.-dijo.
Estando de rodillas se lo chupe una vez más como me dijo, me lo metió fuertemente hasta el fondo, agarrándome por la cabeza presionándola a su pelvis, mis ojos se pusieron llorosos, casi vomito la verga salió bastante untada de mi saliva.

Me levante y me tiro boca arriba en la cama, mientras él estaba de pie en el borde, se agacho un poco y me paso la lengua untándome el culo de saliva y termino echándome dos salivones mas, Luego estando boca arriba con las piernas en el aire con una mano sostenía una de mis piernas mientras que con la otra se agarró la verga que me fue metiendo suavemente en mi culo, entro suave y sabroso, sentía el caliente de su verga dentro de mí.

Me puso mis rodillas en los ojos con ayuda de sus hombros, poniéndose encima de mi y me empezó a dar suave pero después acelero su ritmo y me empezó a dar duro, mientras yo gemía del placer y me pregunto que si me dolía y le dije un poco, me dijo.

-Me gusta duro, lo siento si te duele, espero que lo disfrutes pero me gusta así.
Sus palabras y el ver sus pectorales, sus fuertes brazos, sentir su olor a hombre, su pelvis chocando fuerte y vigorosamente contra mi culo, me excitaba cada vez mas y lo estaba disfrutando, el sudor aumentaba en nuestros cuerpos y más en el de él, lo cual hacia resaltar los vestigios de músculos de su cuerpo, yo le secaba el sudor de su frente para que no le cayera en sus ojos, me beso y dio las gracias dándome verga sin parar, luego levantó su cuerpo y quedo de pie en el borde de mi cama, mientras yo sostenía mis piernas en el aire y me decía.

-Que culo rico, caliente y apretado, después que te lo llene de leche será solo mío, oíste de más nadie, sigue gimiendo que me encanta ver que estas disfrutando de mi verga, la verga de tu macho.

Estaba sudado, su cabello ya estaba húmedo de tanto sudor, su cara demostraba que lo estaba disfrutando, se me volvió a tirar encima y me dijo que ya se iba a llegar, cuando se vino su rostro estallo de placer lanzando un grito ahogado, agarro mis hombros con fuerza y apretó los dientes mirando hacia arriba terminando en un quejido y con la respiración acelerada yo sentí como su verga palpitaba mientras salía la leche dentro de mi culo, empecé a masturbarme y también me vine, mi verga explotó estaba tan excitado que mi primer chorro de semen salio disparado a mi cara y el resto en el pecho, bote mucha leche.

Terminamos casi al tiempo y sudados, él sonreía y le pregunte por qué y me dijo.

-Somos un par de locos, de hacer esto así, pero lo disfrute mucho, que locura pelao.

Fuimos a la ducha, yo estaba un poco nervioso pues pensé que después de terminar se iba a sentir arrepentido, pero nos limpiamos juntos sin rollos.
Nos vestimos y yo estaba un poco tenso, había acabado de culiar con un hombre casado en su cama matrimonial y al lado de la cuna vacía de su bebe recién nacido, me sentía la perra más perra de este mundo, pero satisfecho, era el mejor sexo que había tenido jamás.

Salimos a la sala y actuó de la más natural se le notaba que estaba satisfecho y no había ningún tipo de culpabilidad, miedo ni arrepentimientos, en sus ojos solo vi felicidad, se puso un jean con un suéter y fuimos hasta la famosa tienda de la esquina, comimos fritos y nos tomamos un par de cervezas, contándome sus hazañas de adolescente y lo mucho que le gustaba salir de pesca porque era el único recuerdo lindo de su padre fallecido.

Y desde ese día hasta hoy somos amantes.